jueves 15 de diciembre de 2011

Lo siento

Siento el peso de tus sueños en mi hombro
Siento mi brazo que rodea tu cuerpo inerte
Siento mi mano jugando con tu pincel.
Siento tu aliento en mi pecho.
Siento tu mano tecleando la armonía de tus pensamientos
Siento tu cuerpo caliente sobre el mío, entrelazados...
Siento la felicidad del momento en que tus ojos se cerraron y tu otrora incontrolable respiración se convirtió en ritmo.
Siento que te quería a mi lado cada noche, cada año.
Siento tu paz, tu pelo siempre en medio, siempre embriagando mi celo.
Siento tus miedos relajados, tus traumas desechos.
Siento que ya tu piernas no me quieren, luego tu cuello, luego tu sexo.
Siento que mis gustos te cohiben, que tus voces son bajas.
Siento que vas desapareciendo, que te apartas de mi espalda.
Siento que ya no me hundo en el colchón porque mi cuerpo no aguanta tu peso.
Siento ascos, siento la distancia de tu mirada, cayendo alejada.
Siento peros, siento escusas,
Siento arcadas al descubrir que te me escurres de mis manos como el agua.
Siento deseperanza, incomprensión, impotencia, ira ante todos porque
Siento que no me amas.

Siento el cariño de una madre
Siento los consejos de una hermana,
Pero no siento tu mirada,
No siento que tu deseo despierte, lo que siempre quise y lo que yo esperaba.
No siento tu saciedad, no me creo tus palabras
No siento tu verdad, ni tus escusas ni tus calmas.
No siento tus faltas, tus distancias.
No siento tu pasado en mis gracias.
No siento el amor que me dabas.

Y siento tu belleza,
Siento el sabor de tus pezones y el peso de tus pechos,
Siento el olor de tu sexo en mi nariz, mientras juega con tu bello,
Siento cómo tras un instante, tu aliento se convierte en suspiro,
Siento que tu sueño se torna en gemido,
Siento que eres mía,
Siento que de mis brazos tiras,
Siento que tus piernas me abrazan cerca y más cerca,
Siento que me retiro para mirar las estrellas,
que siento desde hace meses brillar sobre tus mejillas,
Siento que gritas siento que ruegas,
Siento tu cuerpo rodeando mi...,
Siento tu calor muriendo, pidiendo, ahogándose
Siento tus ojos observando mi muerte,
Siento tu mano consolando mi cabeza mientras recobro el aliento.
Siento que por una vez es mío tu sueño.

viernes 21 de enero de 2011

Ceguera


Sin tocar tus manos, ni oler tu piel,

Sin que el calor de tu susurro roce mi oreja,

Sin que tus ojos me demuestren que tu voz es verdadera,

Sin besar tus labios, ni sentir tu ser,


Siento que el sol puede ser más brillante, que el futuro es menos terrible de lo que parece, que el levantarse por la mañana tiene sentido, que detrás de cada palabra que escribes está mi sonrisa al leerla y viceversa, y que no existe peligro al decir lo que pienso porque, no sé por qué, comprenderás de qué te hablo.

Y temo la decepción en tus ojos, y en los míos, temo que todo vuelva a la oscuridad, temo que esta extraña y preciosa circunstancia empeore en el momento en que nos veamos.

Quiero más, quiero averiguar a qué sabes, a qué hueles, cómo sientes, cómo cambias de color y cómo alterar tu pulso y tu respiración. Quiero ver el brillo en tus ojos cuando soy el responsable de tu sonrisa.


Y todo ello sin verte.

martes 11 de enero de 2011

Lazy Afternoon

Y cada palabra que pienso sale de tus labios,
y cada idea que tengo se encuentra en tu mirada
y cada preocupación que me ahoga
la rescatas con tus pestañas
y cada alegría que comparto
la disfruto con tu carcajada.

Y con mis labios consigo que tu alma se evada,
de tus penas, de tus telarañas...
y con mi mirada admiro tus ganas
de vivir, de salir, de subir...

y te quiero a mi lado
y te quiero en mi cama...

y te quiero que me cuentes
y te quiero callada

y te quiero sinceramente
y te quiero en mi cama...

pero claro,
todo esto es ficción...

o no?

jueves 9 de diciembre de 2010

FELIX

Hará más o menos veinte años que me faltas. No veo ni tus manos, ni tu mirada, no veo ese vasito de tinto siempre a medio llenar, ni tus crucigramas cuando el Betis juega. No veo tu batín medio abierto sobre los hombros que ahora son míos.

Entiendo cuando me enseñaste, siendo muy pequeño que no hubo ni rojos ni fascistas en la guerra sino desgracia de hermanos matándose entre sí, y veo esa misma desgracia cada vez que enciendo la televisión y escucho a los miserables políticos enfrentando a sus descendientes por poder y dinero.

Siento tu risa cuando me hacen cosquillas, siento tus ganas de picar al que está más cerca, siento tu guasa y tus malas reacciones en mis carnes y en los de mi alrededor.

Sí que veo tus pecas en el espejo, y tus golpes en la puerta al llamar, tu genio (según dicen) tu respeto a la opinión contraria, tus brazos cada vez que nado y tu pecho cuando me descamiso. Siento tu mano cogiéndome del cuello cada vez que pedaleo y tus consejos sobre lo delicada que es una mujer.

Veo tu carácter cuando miro a mi espalda y estoy solo, también veo tus despertadores sonando en mi pecho y veo tus medallas desgarrándome mi jersey como lo hacen las lágrimas cada 10 de Diciembre desde hace un porrón de años.

Y no dejaré de derramarlas porque así estoy contigo, no te puedes imaginar cómo te añoro abuelo.

martes 19 de octubre de 2010

PRÓLOGO

Devuélveme, pues, también, aquellos tiempos en que yo
mismo estaba en flor, en que un copioso manantial de cantos
nacía de nuevo sin cesar, en que las nieblas me velaban el
mundo, en que el capullo me prometía aún maravillas, y
cogía yo a miles las flores que con profusión llenaban todos
los valles. Nada tenía entonces, y sin embargo, tenía lo
suficiente: afán de verdad y placer en la ilusión. Tórname
aquellos indómitos impulsos, aquella íntima felicidad llena de
dolor, la fuerza del odio, la potencia del amor; ¡devuélveme
la juventud!

Pues bien, éste es un fragmento tomado del prólogo del Fausto de Goethe. En él, el Autor expresa la sensación del paso inexorable del tiempo, 'Tempus Fugit', acuñado por Virgilio y que, más tarde, los románticos adoptaron para representar la lucha de un hombre ante la realidad miserable y materialista coetánea, porque, todo tiempo anterior fue mejor... o no?

Lo cierto es que el hombre tiende a recordar siempre los buenos momentos, idealizarlos e intentar dejar aparte las frustraciones pasadas que harían de nuestro presente más... patético.

Pero, ¿es esto un modo de autodefensa? ¿o un pequeño error en el largo camino de nuestra evolución?

Quizá esta jugarreta de la memoria ayude a nuestra felicidad, pero lo que sí es cierto es que nos permite disfrutar una y otra vez de los errores que ya anteriormente hayamos cometido, aún habiendo tenido malas experiencias... ¿o es que estas experiencias no han sido lo suficientemente malas?

A pesar de ellas, desearía volver, volver a aquel momento en que cada segundo de tu ausencia destrozaba algo en mi interior, porque absolutamente todo mereció la pena, aunque que cada vez recuerdo menos ciertas cosas.

jueves 23 de septiembre de 2010

AYER

Antes de nada, pediros perdón por la inexistencia de referencias bibliográficas porque, entre otras cosas, absolutamente todo lo que leo es MIERDA.


Harán dos minutos en que tu mirada se apoderó hasta hoy de mi voluntad.
Antes, tu inexistencia inundaba mi vida. La tranquilidad, mucha tranquilidad como jamás había conocido, me ofrecía ver con calma lo que se presentaba ante mis ojos. Gracias a ella me embelesé de lo que había detrás de tus pupilas, tu calma, tu decisión, tu elegancia...


Eras y sigues siendo mi referencia, me fuiste abriendo tu vida muy poco a poco, con distancia, con la calma que yo no te aportaba, el ansia me podía, necesitaba más y más de ti, saber, inspirar tu olor, saborear tu carne, escuchar tu vida, aprender tus hábitos, admirar tu ser en sí.


Desde que observé tus ojos, jamás me he sentido sereno sin tu presencia. Una locura, el vacío de mis pulmones dolían cuando no podía estar contigo.


Me confesaste tus intimidades, tus aficiones, tus virtudes y tus defectos...


Te entragaste, me quisiste, me cortejaste...


Hasta que todo de repente...


voló.


Tu olor y tus pelos siguen llenando mis sueños en mi cama, las sillas donde me dijiste la verdad, en la misma posición, tu presente me dice una y otra vez que me quieres.

Y sin embargo hace dos años que me dejaste.

jueves 19 de agosto de 2010

Pesadilla

Hoy siento que aún sigo enamorado, siento cómo aún tu sexo está caliente, hoy he sentido que pertenecías a otro hombre, no es el sentimiento de odio hacía ese afortunado es la pena la que me corroe por dentro al ser ese mi amigo.

Ay amigo afortunado! que me haces sentir tan desgraciado.

Jamás entenderé por qué lo hiciste, jamás te perdonaré del todo, jamás te retiraré mi cariño. Ya eres mi hermano puesto que has disfrutado de mi mismo placer.

A quien no perdonaré es a ti zorra desgraciada que tratas de conserguirme, de captar mi atención sintiéndote deseada por otro al que quiero y haciéndome sentir así.

¿tan poco te valoras? ¿no hay más tíos a los que follar?

Eres rastrera, mujer arrástrate guarra ensucia tu pecho y todo lo que Dios te ha permitido ser.